Instalacion

Afluente no.1

Ford Maverick 74, concreto, pintura.

2009 Statement

De todo ocurre en un automóvil y le ocurre o le puede ocurrir a un automóvil. Pero la invención del mismo nunca previó su inercia y disolución, una especie de parada sin semáforo, sin parqueo, esta vez el automóvil no está impactado contra nada, es la nada, la posible vida del mismo extendida no en el tiempo sino sobre nuestros propios fines y sobre nosotros o como un espejo de agua cristalizado en la fusión. Nueva experiencia física de lo cotidiano al internarse en su nuevo espejo de sol y/o de luna, como un capítulo que no dice de su comportamiento original y de su destino. ¡Cuánto imprevisto está ya ocurriendo! El paisaje cambia, la ruptura de la forma, de la tecnología, como acechos a lo personal se han descrito en esta escultura que Humberto Díaz no recrea sino que anuncia, avisa, clama. Nos quedamos ahora en Afluente, mañana puede ser en la mano tu propio celular internándose en las falanges o cualquiera de los nuevos atributos, esta es una experiencia, un acecho. Todos anhelaron prever que la escala Fahrenheit no concibió esta estancia. Ahora de frente a los nuevos paisajes que Díaz retoma con el desencadenamiento de la sociedad y el silencio del que contempla.

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